¿Qué podemos hacer por usted?

Cirugía dentoalveolar

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Ante una cirugía oral, y también después de ella, conviene tener presente algunas recomendaciones. Conozca cuáles son.

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Si se va a realizar bajo anestesia local, no es preciso, salvo circunstancias particulares, tomar ninguna precaución diferente a las que se toman antes de ir a un tratamiento odontológico convencional. En caso de que concurra alguna circunstancia que aconseje la toma de medidas previas, le serán indicadas por su cirujano.
Por tanto: es posible y conveniente comer antes de acudir a la consulta.
Es necesario aportar al cirujano informes sobre la medicación que está tomando, las enfermedades que padece y/o alergias medicamentosas u otras que pudieran afectar a la intervención (por ejemplo la alergia al látex).
Es de especial importancia informar al médico sobre la toma de bifosfonatos (medicamentos para los huesos) y tratamientos de radioterapia o quimioterapia.
En el caso de pacientes con tratamiento antiagregante o anticoagulante (Adiro, sintrom, plavix, tromalyt...), no siempre es preciso suspenderlo. Por tanto no lo haga si no es a instancias del cirujano.
A pesar de seguir fielmente todas las recomendaciones y tomar la medicación, en muchos casos es normal notar la cara hinchada (incluso llamativamente), hematoma, dificultad para abrir la boca, ligero sangrado y alguna molestia durante los 4 a 7 días posteriores a la intervención.
Debe ser motivo de consulta inexcusable la falta de sensibilidad en la zona del labio, mentón o lengua posterior a la intervención.
En caso de que el dolor vaya en aumento en lugar de reducirse en los días posteriores a la intervención, la causa más probable es una mala higiene de la zona. No obstante le aconsejamos que nos consulte al respecto.
Si se produce en casa un sangrado que pueda ser molesto es aconsejable no escupir, puesto que esto favorece que continue sangrando. Se puede frenar el sangrado apretando una gasa mojada en agua oxigenada y doblada sobre la herida. También ayuda poner hielo por la parte exterior de la cara en el sitio de la intervención, envuelto en un paño y con intervalos de descanso para evitar quemaduras en la piel).
Mantener una higiene escrupulosa de la boca es el cuidado más importante en los días posteriores: facilita la cicatrización y reduce el dolor ya que los restos de comida irritan la encía y pueden terminar quedando dentro del alvéolo, lo que supone un riesgo importante de padecer una infección. Para ello debe enjuagar la boca con agua y un poco de sal con mucha frecuencia, sobre todo inmediatamente tras las comidas. El resto de la boca se puede y debe cepillar con normalidad.
Es conveniente hacer comidas lo más blandas posible durante unos días, no solo porque hay una herida abierta en la boca y puede hacerse daño, sino porque la articulación de la mandíbula y los músculos que la mueven sufren durante la cirugía y de este modo se pueden recuperar.
Es importante dormir durante un par de noches o tres con la cabeza ligeramente más elevada que el tronco. Eso se puede conseguir metiendo almohadas o cojines bajo el colchón. De este modo se reduce el edema (hinchazón), el dolor y el sangrado.
Si lleva sutura, los puntos caerán solos (salvo que en la consulta se le haya dicho otra cosa). Lo harán entre 4 y 10 días tras la intervención. Se puede cepillar encima de ellos una vez pasados los primeros 4 o 5 días.
No olvide tomar la medicación durante el tiempo pautado y respetando los horarios. En caso de que alguno de los medicamentos sea causa de algún problema, coméntelo con nosotros o con su médico de cabecera. Es particularmente importante en el caso de los antibioticos: nunca deje de tomarlos por su cuenta. La consecuencia puede ser una infección del lugar de la extracción.
Otras recomendaciones:
*Fumar en las horas posteriores a la intervención está desaconsejado.
*Si usted practica deporte debe saber que en los días posteriores a la cirugía la subida de la presión arterial que acompaña al ejercicio puede hacer que se incremente el sangrado.
En todo caso, ante cualquier duda o complicación, puede ponerse en contacto con nosotros. Haremos todo lo posible por resolverlas.

Implantes

Información general, condiciones necesarias y materiales empleados. Encuentre respuesta a las preguntas más frecuentes.

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Articulación mandibular

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Se estima que hasta un 75% de la población ha padecido en algún momento de su vida transtornos de ATM.

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Lobuloplastia

Solución estética para las deformaciones y desgarros en el lóbulo de la oreja producidos por la edad, por perforaciones y por el uso de abalorios .

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Desgarros del lóbulo: causas y solución estética.
El uso de pendientes muy pesados, o de los dilatadores que están de moda en la actualidad, hace que se deforme el lóbulo de la oreja. También se desgarra en ocasiones de forma accidental. Y el envejecimiento de los tejidos puede producir cambios en la forma que resultan poco estéticos.
Podemos devolver el lóbulo de la oreja a una forma estéticamente aceptable así como hacerlo apto para ser perforado nuevamente mediante una sencilla intervención llamada lobuloplastia.
Una lobuloplastia se realiza bajo anestesia local, y de forma ambulatoria (no requiere ingreso). Los cuidados postoperatorios son muy sencillos: los puntos de sutura se retiran a los 7 días y el paciente puede utilizar pendientes de pinza (sin perforar el lóbulo) a partir de los 15 días posteriores a la cirugía. Es aconsejable esperar un año para perforarlo nuevamente con el fin de evitar que la cicatriz se desgarre.

Glándulas salivares

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Descripción de los problemas más comunes relativos a las glándulas salivares. Obstrucción, inflamaciones y tumores.

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Son los órganos encargados de producir saliva.
Tenemos dos tipos de glándulas encargadas de producir saliva. Las mayores, que se encuentran en los laterales de la mandíbula, debajo de la mandíbula y debajo de la lengua, y las glándulas salivares menores que se encuentran repartidas por toda la boca por debajo de la mucosa.
Obstrucción
Las glándulas salivares pueden dejar de funcionar bien por varios motivos. El más frecuente es que se obstruyan por un cálculo (como sucede con el riñón o la vesícula) y esto impida que la saliva fluya de forma adecuada, causando aumento de tamaño de la glándula obstruida.
Esto puede suceder en las glándulas mayores, en cuyo caso el paciente notará una inflamación muy brusca en uno de los laterales de la cara o el cuello, o debajo de la lengua. Normalmente se produce durante una comida y en un principio puede resolverse solo en las horas posteriores. No obstante es preciso acudir a consulta y realizar una serie de pruebas para saber si efectivamente hay un cálculo y de ser posible, eliminarlo. En algunas ocasiones es precisa la extirpación de la glándula completa para resolver el problema.
Cuando sucede en las glándulas menores, el paciente nota una pequeña bolita traslúcida muy frecuentemente en el labio inferior, en el interior de las mejillas o en el paladar. Esta pequeña inflamación cambia de tamaño con frecuencia. Es necesario extirparla quirúrgicamente para evitar que el paciente se muerda repetidamente.
Tumores
La mayor parte de los tumores que afectan a las glándulas salivares aparecen en las glándulas mayores y son casi siempre benignos, no obstante, es preciso tratarlos quirúrgicamente mediante una extirpación total o parcial de la glándula afectada.
Inflamaciones
Se pueden afectar por una infección vírica, como en las paperas, o inflamarse y deteriorarse como consecuencia de algunas enfermedades reumáticas como el síndrome de Sjögren. En pacientes afectados por esta enfermedad, es preciso realizar una biopsia de las glándulas salivares menores para demostrarla.
Cuando es necesaria la extirpación de una o más glándulas mayores, el paciente no nota reducción en la producción de saliva. Tampoco cuando es preciso hacerlo con las glándulas menores. Esto es así porque el resto de las glándulas compensa la producción del tejido eliminado.
Habitualmente no. Los pacientes que padecen síndrome de Sjögren, tienen sequedad en la boca porque las glándulas salivares están afectadas en su totalidad.
Pero hay varias circunstancias que producen frecuencia sequedad de la boca. La principal es la falta de una ingesta adecuada de agua (1,5 a 2 litros al día) sobre todo en personas mayores. También algunos medicamentos, como los medicamentos para los nervios o para dormir, producen una reducción de la cantidad de saliva. Los pacientes que han sufrido una radioterapia en la zona del cuello o la cabeza, así como los tratamientos de quimioterapia, afectan mucho a la producción de saliva.
Con la edad también es normal que igual que otros tejidos comienzan a funcionar peor de lo que lo hacían suceda igual con las glándulas salivares. La única forma de compensar esta reducción de la función es beber suficiente agua.

Fracturas de la cara

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Ocasionadas por accidentes de tráfico, laborales o deportivos. Precisan de atención quirúrgica y la intervención de un Cirujano Maxilofacial.

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Aunque componen una estructura muy resistente los huesos que componen la cara pueden fracturarse cuando reciben un traumatismo importante, sea este accidental o fruto de una agresión.
Las causas más frecuentes son los accidentes de tráfico, aunque se ha reducido notablemente su incidencia por el uso del cinturón de seguridad, el airbag y el casco en el caso de conductores de motocicletas y bicicletas. A veces un traumatismo deportivo, un codazo, un balonazo, el choque con un compañero, pueden conducir a una fractura en la cara. Los accidentes laborales son también por desgracia fuente de fracturas a este nivel.
Si un paciente tiene una fractura en la cara lo habitual es que de forma muy rápida se produzca hinchazón y aparición de un hematoma, de manera que aparece una deformidad en la cara que habitualmente es llamativa. Además puede aparecer sangrado por la nariz o la boca dependiendo del lugar de la fractura. En ocasiones la fractura puede acompañarse de heridas en la piel o en las mucosas de la boca o la nariz. A veces puede haber fractura de uno o varios dientes.
Otros síntomas que notan los pacientes que sufren fracturas faciales son la imposibilidad de abrir la boca, o que los dientes no encajan como antes. Puede tener dificultades para ver o para mover los ojos. Y puede notar alteraciones en la sensibilidad de alguna parte de la piel de la cara.
Ante sufre un impacto en la cara de la suficiente magnitud, es necesario que acuda a un servicio de urgencias, donde seguramente le explorará el médico y le pondrá en contacto lo más rápidamente posible con un servicio de Cirugía Maxilofacial. La consulta en urgencias es necesaria, porque todo traumatismo importante en la cara conlleva la necesidad de tener en cuenta que puede haberse producido simultáneamente un traumatismo craneal y es necesario tomar una serie de medidas diagnósticas y precauciones para evitar que algo así pase desapercibido. Si se sospecha una fractura, le harán pruebas radiológicas, que van desde algún tipo de radiografía simple a un TAC.
Cuando la fractura se confirma su cirujano le explicará las implicaciones que la fractura tiene y los posibles tratamientos. Casi siempre se requiere una intervención quirúrgica para reponer los huesos rotos a su lugar, y sujetarlos mediante placas y tornillos de titanio para devolverles la función lo antes posible. Habitualmente estos tratamientos quirúrgicos se realizan bajo anestesia general.
No olvidemos que cuando un hueso se fractura, aunque puede cicatrizar y volver a realizar su función correctamente, a veces no se puede devolver exactamente la forma que tenía. Esto es particularmente importante en la cara, porque se puede reflejar en cambios estéticos o alteraciones de alguna función. Normalmente los cirujanos maxilofaciales procuramos evitar hacer heridas en la piel de la cara en lugares visibles para resolver las fracturas, pero esto no siempre es posible garantizarlo.